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Adiós al 2020, un año que el deporte prefiere olvidar

Adiós al 2020, un año que el deporte prefiere olvidar
La pandemia generó un impasse histórico a nivel global, muchos eventos se cancelaron y, en el regreso, otros debieron llevarse a cabo sin la presencia de los espectadores.

El año transcurría con la normalidad habitual luego del primer bimestre: las cinco grandes ligas de Europa continuaban su curso, Sudamérica comenzaba a moverse con la disputa de la Copa Libertadores y el polideportivo disfrutaba del Abierto de Australia de tenis y el Rally Dakar como los eventos más destacados. Mientras, se empezaba a hablar de un monstruo invisible, que amenazaba con interrumpir la acción a pesar de que fuera difícil imaginar su enorme magnitud.

Como un efecto dominó, el virus originado en China paralizó la actividad en el gigante asiático y cruzó fronteras. Le siguieron las suspensiones de la NBA, los dos grandes torneos de tenis estadounidenses (Masters 1000 de Indian Wells y Miami), así como también los mejores campeonatos del fútbol del Viejo Continente.

Sudamérica se vio venir la ola y también decidió cerrarse, con las medidas tomadas desde mediados de marzo que llevaron al aplazamiento de los torneos locales e internacionales.

De repente, la pandemia de coronavirus o COVID-19 había tomado el control. Los confinamientos se volvieron moneda corriente en prácticamente todos los países del planeta y, obviamente, el deporte debió plegarse a estas medidas que lo mantuvieron unos 60 días inactivos.

El letargo se terminó a mediados de mayo con el regreso gradual de las diferentes disciplinas, aunque ya nada sería igual. Porque la NASCAR, el fútbol costarricense y la propia Bundesliga, que fue la primera de las competiciones top en volver, debieron retomar sin la presencia de los espectadores. Una medida que se mantuvo, incluso, hasta el último día de este 2020.

El panorama tomó otro color con el retorno de las restantes grandes ligas (Italia, España e Inglaterra), así como también el regreso del básquet norteamericano, el golf, el boxeo y el béisbol. Todo esto, con burbujas especialmente diseñadas para impedir la filtración del virus sumado a estrictos protocolos con las disposiciones de salubridad pertinentes y los testeos masivos a los deportistas. Así, se llegaba a julio con el mundillo deportivo queriendo activar en su totalidad.

Otras citas de gran calibre como los Juegos Olímpicos de Tokio, Wimbledon y el British Open de golf aplazaron definitivamente y prometieron el reencuentro en 2021.

El deporte pareció resignado a adaptarse al COVID-19, porque él nunca se fue. Permaneció latente, con altibajos en distintos puntos del mundo, pero siempre con la señal de alerta. Fue así como la relajación también ganó en los protagonistas y los casos de coronavirus en los profesionales se multiplicaron y marcaron una amplia diferencia respecto de los rígidos cuidados que se mantenían al momento de reiniciar.

Las competencias siguieron su marcha y así lo harán por más que el virus siga dando vueltas, en busca de que en algún momento llegue la ansiada normalidad y los estadios vuelvan a contar con el fervor de los fanáticos.

La pérdida del mejor de la historia fue otro puñal del 2020

Entre tanta noticia negativa que convulsionó al planeta, la muerte de Diego Armando Maradona el 25 de noviembre, a la edad de 60 años, tuvo un fuerte impacto a nivel global y la tristeza se vio reflejada en varios rincones del planeta. El fútbol perdió a uno de los mejores exponentes de su historia y el deporte se envolvió en luto.

Una situación más, un nuevo dolor en un año que, claramente, el deporte prefiere olvidar.

Foto: Stefano Guidi/Getty Images